search
top

Efectos

Más allá de las fuertes subjetividades que el individuo relate sobre su experiencia se pueden hacer algunas generalizaciones.

Personas que han fumado marihuana por primera vez, y hasta alrededor de la quinta o sexta oportunidad, no son capaces de identificar cambios psicológicos. No sucede lo mismo con los efectos físicos más usuales y momentáneos, los cuales pueden notarse desde la primera experiencia con la sustancia, como ser un leve aumento del ritmo cardíaco que dura unos minutos, sequedad en la boca y enrojecimiento de la esclerótica del ojo (parte blanca). La coordinación psicomotriz se puede alterar dependiendo de la cantidad consumida y según a lo que se esté acostumbrado.

Sobre los efectos psicológicos se puede hablar, según el caso, tanto de períodos de introspección, que pueden desembocar en sensaciones de ansiedad o de alegría, así como de momentos estimulantes en donde el individuo se ve impulsado a experimentar alguna actividad de su agrado.

Es muy importante tener en cuenta que el ambiente y situación personal en la que el individuo se encuentre influyen en alto grado sobre la experiencia, lo que en inglés se denomina ‘set and settings’. Así, una misma persona no sentirá lo mismo si está sola o acompañada, en un lugar familiar o extraño, preocupado por algo o distendido.

Hasta que la persona no se familiarice con los distintos efectos y su reacción a los mismos puede suceder que experimente episodios de cierta paranoia (sensación de ‘persecución’) o ‘pánico’ ante el desconocimiento de su capacidad de dominar el efecto.

El consumidor habitual conoce el efecto de ‘modificación de consciencia’ por lo que no es probable que se sienta amenazado ante la situación, lo que alimenta la subjetividad de la experiencia. Introspección, tranquilidad, creatividad, percepción aumentada o focalizada (audición, gusto o visión) son algunos de los denominadores comunes de la experiencia con marihuana. Sin embargo, aún en consumidores habituados, tales efectos son influidos fuertemente por el ‘set and settings’.

Uno de los efectos no deseados es una cierta pérdida de la memoria de corto plazo y un aumento de la dificultad para mantener la atención fija en algo. El efecto en la memoria es transitorio, desapareciendo después del consumo. En consumidores continuos se han presentado algunos problemas de atención similares a los identificados como de ‘síndrome de deficiencia atencional’ más allá del momento de consumo aunque no permanentemente una vez suspendido el mismo por un tiempo determinado.

En la mayoría de los casos, al disminuir los efectos, se presenta un aumento del apetito, mayormente del alimento dulce, que en la jerga se le denomina ‘bajón’, en donde la atención de la persona se focaliza en su sentido del gusto y de su plena satisfacción.

Informes indican que la marihuana suele intensificar algunos rasgos fundamentales de la personalidad de la persona, pero sin que el individuo pierda la plena consciencia de su situación. Se produce como un desdoble de la personalidad en donde el consumidor experimentado puede manejarse perfectamente, y sobrellevar, obviar y hasta anular las sensaciones no buscadas evitando un ‘set and setting’ desfavorable.

El investigador español Antonio Escohotado nos dice: “Por una parte están las risas estentóreas, la potenciación del lado lúdico y cómico de las cosas, la efusión sentimental inmediata… Por otra hay un elemento de aprensión y oscura zozobra, una tendencia a ir al fondo -rara vez risueño- de la realidad, que nos ofrece de modo nítido todo cuanto pudimos o debimos hacer y no hemos hecho, la dimensión de incumplimiento inherente a nuestras vidas.

En términos generales prácticamente no existe el consumo problemático de la sustancia. No produce dependencia física alguna y es muy relativa la dependencia psicológica, no experimentando el individuo ningún período de abstinencia más allá de un esperable ‘mal humor’ pasajero.

Lógicamente, como con el resto de las sustancias, el cuerpo crea cierta tolerancia a la misma, lo que puede mover a su consumo reiterativo en aras de alcanzar los mismos efectos que al comienzo, objetivo que sólo será posible si la persona detiene el consumo por varias semanas.

No existe dosis letal de marihuana, ni dosis no letal que deje a la persona fuera de sí o incapaz de manejarse por sí misma.

Es importante resaltar que el uso de la sustancia (como así de muchas otras legales o ilegales) no es en ningún caso aconsejable. Se han contado casos sobre personas, que al abusar de la sustancia a edades adolescentes tempranas y continuando su uso en el tiempo, han visto mermar su capacidad de raciocinio general debido a que en cierta forma su cerebro ha sido ‘atacado’ por una sustancia externa que influyó sobre el desarrollo total y normal del cuerpo y la personalidad.

Otra población de riesgo es aquella que cuenta con una historia genética de esquizofrenia en la familia, enfermedad que en algunos casos se ve facilitada su aparición por el consumo irresponsable de esta sustancia, aún también, aunque de manera marginal, en personas que no pertenezcan a familias con un registro de aparición de esquizofrenia.

En Uruguay sólo 7 de cada 100 consumidores experimentan, en distinto grado, un uso problemático de la sustancia.

top